" Eh, mira .. a este libro le falta una pagina".
"Perdone, y muchas gracias".
A veces, ocurre. Hay libros que se encuentran lisiados y tuvieron el cobijo de las estanterías hasta que el maniático lector lo hojeo y descubre la malformación que evita que conozca otras latitudes y, con ellas, las visicitudes de otras vidas.
Miro el libro y veo que falta la página 237... La pagina 237 de una biografía sobre Alfred Hitchcock.
No arrancaron la primera ni la última, sino que en un arrebato, abrieron el libro y rompieron por amor, desamor o acto mistérico una página que no sabemos, ciertamente, para que les serviría pero esperamos, rezándole al dios de los libreros y del buen gusto, que tuviera una utilidad más allá que la pura higiene personal, es decir, deseamos firmemente que detrás de la vulgaridad encontremos la poesía de romper una hoja no el mundano resultado de destrozar un libro.
Quitando esa tara, el libro se encuentra perfectamente, pero no puede entrar en el mercado, con lo cual es aislado en el purgatorio creado expresamente para libros. Una columna mal formada en la trastienda es donde van a parar todos aquellos, libros, con los que no sabemos que hacer.
Algunos están sucios, pero son muy raros, otros rotos llegan pero, no podemos juzgarlos como basura... un totum revolutum de indecisiones...
Mirar esa columna afecta sin querer y aleja nuestro presente hacia los huecos inconexos del pasado.
El pensar como esos libros llegaron a ese estado, me hace unir su realidad con la nuestra y ver que no se diferencian mucho, las relaciones humanas y las que desarrollamos, íntimamente, con los libros.
Sin saber porque, hay gente que desaparece sin dejar huella al igual que esos libros que solo recuerdas cuando otros los nombran y hay otros amigos que se desvanecen poco a poco, como aquellos libros que sin saber muy bien, van bajando de baldas hasta que un día forman parte del purgatorio de los olvidados.
No se quien me dijo que vivir es olvidar, aunque eso se parece más a sobrevivir, ¿no?.
Sin más animo que el de respirar, seguimos retransmitiendo.
2 comentarios:
Nosotros, que somos los de entonces,
los que no tenemos donde,
los que siempre hablamos solos. Nosotros, que no formamos parte,
decidimos seguir al margen
viviendo en el alambre. Memoria de jóvenes airados,
vive al norte del futuro
y al sur de la esperanza. Cautivos, en reinos conquistados
donde habitan los silencios, donde ya no queda nada.
Seguro que hay lectores no tan maniáticxs que aceptarían cobijar uno de esos libros lisiados pero no por ello menos valiosos....
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