
No se si existen aburrimientos mas sangrantes que los de un caluroso domingo. Uno de esos que no sabes que hacer, donde estar ni como sentarte.
Vas sumando horas, repasas libros, no lees ninguno, ves una peli o dos, esperando que llegue una hora decente, en la que acostarse, no suponga un trauma.
Cuando, repasando esa maraña de angustiosas sensaciones, descubres que tu azoroso deambular no depende de tu resaca dominical sino de que quizás hoy... ganemos.
Ganar es el verbo a conjugar Ese mantra acelera mis pulsaciones, ya que uno, que siempre apuesta a caballo perdedor, puede sentir, hoy, que el Olimpo abrirá sus puertas y por unas horas todo sera más fácil: Ellos o nosotros. Sin ningún termino medio.
Mientras se acerca la hora H me difumino envidiando a Hank Moody. La gran atracción del escritor frustrado.
Desperezando los gin tonics, seguimos retransmitiendo.



